Nadie sabe porqué este gobierno, que con tanta rotundidad ha sido elegido, no toma unas cuantas medidas que además de ser justas y sensatas, nos dejarían los Presupuestos Generales del Estado como una patena y generarían esa confianza de los mercados y de nuestros socios europeos que tanto deseamos.
Están en boca de todos, pero vamos a repetir aquí las más urgentes:
Privatizar o cerrar todas la televisiones públicas comenzando por Radio Televisión Española y siguiendo con todas las autonómicas. Privatizar o cerrar de forma urgente las más de 4.000 empresas públicas que no tienen carácter estratégico. Eliminar las subvenciones a los Sindicatos y Patronales dejando que se financien de las cuotas de sus afiliados como en Alemania. Cierre de todas las embajadas y delegaciones autonómicas en el extranjero. Rebaja de un 30% de los salarios de los políticos y eliminación inmediata del 70% de los coches y los teléfonos oficiales para poner a nuestros representantes a la cabeza del sacrificio que el país necesita, no a la cola. Reforma de la Ley de Partidos Políticos para garantizar un funcionamiento interno democrático y Reforma de la Ley Electoral para garantizar la elegibilidad clara de nuestros representantes. Doble vuelta como en Francia en los procesos electorales.Dedicando estos recursos a la generación de riqueza y empresas crecería el empleo y aumentaría la recaudación de impuestos. Al Partido Popular, de todas formas le van a calentar la calle los partidos de izquierda y los sindicatos y eso ya se ha comenzado a ver. Tomar estas medidas tendría un coste marginal bien escaso y hasta es posible que les proporcionara un respaldo moral que de otro modo irán perdiendo por desgaste. No queremos un gobierno de oficinistas cualificados y se demostraremos a Rajoy en las próximas elecciones. El pueblo es sabio.
viernes, 30 de marzo de 2012
ARREGLAR EL PRESUPUESTO
¿Quién vota a Cándido Méndez?
Aunque nuestra calidad democrática deje mucho que desear, con paciencia de monjes, los españoles somos capaces de cambiar a Aznar por Zapatero y a este por Rajoy. Nadie sabe sin embargo cómo desalojar a Toxo o a Méndez.
Estamos tan acostumbrados a no hacernos planteamientos y a aceptar como inevitables desgracias cósmicas o simplemente metereológicas tantas agresiones a nuestro deseo de ser o de vivir, que no reparamos en las más evidentes y graves. Los líderes sindicales y empresariales, que viven de nuestros impuestos, tienen un blindaje aún mayor que el de los políticos. Usted querido amigo, que reflexiona sesudamente a quién va a votar en las próximas elecciones de su ayuntamiento, de su comunidad o en las generales, no tiene ni idea de cómo cambiar a un líder sindical o patronal.
Estos individuos, llamados eufemísticamente líderes de los agentes sociales son simplemente los jefes de unas mafias que viven de espaldas a la sociedad y atentas a su propio lucro. Ya es hora de que vayamos llamando a las cosas por su nombre. Algún gobierno debiera pensar en sacar a los sindicatos y a la patronal del presupuesto y dejarlos directamente en nuestras manos. Podríamos elegir y seguro que lo hacíamos bien.
sábado, 10 de septiembre de 2011
El inevitable destino de la derecha
La derecha política española está condenada a repetir eternamente su historia si no deja de ser una mala copia que va a misa, de la izquierda socialista.
Afectada por un realismo económico del que no disfruta la izquierda no se sabe porqué, desde mediados de los cincuenta, la derecha tiene en general muchos más resortes para elevar el nivel de vida de los ciudadanos en España. Lo demostró con Aznar y seguramente volverá a demostrarlo con Mariano Rajoy.
El optimismo antropológico de la izquierda la lleva a plantearse que los recursos serán inagotables durante al menos, el tiempo que les lleva ejercer completamente su programa de ingeniería sociológica que termina ora en dictadura ora en miseria, ora en miseria y dictadura. No pondré ejemplos.
Esta crisis, que le ha venido muy a contramano a Zapatero va a tocar fondo seguramente en 2012 y no en 2009 como al él le habría gustado, la izquierda cree que todo puede resolverse con voluntad política, y va a permitir que sea la derecha la que se apunte a los brotes verdes durante los próximos años a poco que sean algo serios.
Pero el bienestar progresivo trae en su seno de nuevo, si no se fundamenta en principios sólidos, el regusto por las utopías tan características del socialismo como la ecología, la erradicación de la pobreza, el igualitarismo económico, y su largo etc., que terminan por hacer más atractivos a Tony Blair, a Zapatero y a Obama que a sus discretos oponentes.
Sólo la convicción en los valores absolutos, en la justicia, en el individualismo, en la propiedad privada y en la sabiduría de los ciudadanos, rechazando el colectivismo, la relativización y el estúpido consenso llevarían a erradicar de una vez por todas de la política a ese agotado invento de acumulación tiránica del poder que es la izquierda.
sábado, 18 de diciembre de 2010
PREFIERO A LOS CONTROLADORES
No es que me caigan particularmente bien, pero son trabajadores y van a lo suyo, hacen bien su trabajo, quieren colocar a sus hijos...como yo. No puedo decir lo mismo de los políticos, que vienen mirando a Cuenca desde hace 30 años y pagando con mi dinero las presiones laborales de este colectivo para evitar el coste político.Y ahora cuando se ven en un verdadero agujero, fabrican una situación tensa, ponen la carnaza al antipático depredador y despliegan todo su arsenal de influencia en los medios de comunicación presentándolos como bestias sin sentimientos. Una vez tejida la madeja ponen en estado de alarma a la sociedad para poder militarizar a los controladores. A ellos los militarizan y a nosotros nos recortan bastantes de nuestros derechos durante una temporada. Está visto que en este país echamos de menos a Franco más de lo que parece, porque además les hemos aplaudido con las orejas.
Como no están haciendo nada para resolver el problema, verán justificado el tenernos ya para siempre en alarma. Esto tendría que haber tenido coste político, porque los que lo están haciendo mal son ellos que siguen cobrando y son incapaces de dar solución a un conflicto laboral. Suspenso el PP, suspenso el PSOE e indefensos nosotros, como siempre. No es un problema insoluble, lo han resuelto franceses, británicos, alemanes italianos... pero claro, será que sus políticos tienen más estudios.
martes, 15 de diciembre de 2009
LA REFERENCIA SUIZA
La mayor parte de la población española, cuando pensamos en Suiza, únicamente nos viene a la cabeza relojes, vacas, chocolate y banca. Indagando un poco más se llega a averiguar que es uno de los países con los impuestos más bajos, y por tanto, objetivo de todo aquel que quiere huir de una fiscalidad abrumadora o de incómodas oficinas de hacienda que puedan descubrir algo ilícito en sus cuentas, es decir, delincuentes.
Suiza es un pequeño país en el corazón de los Alpes, región dura y difícil de vivir en ella, que no llega a los 8 millones de habitantes, de la cual, la mayor parte del mundo debería aprender bastante. Suiza es un conglomerado de pueblos de origen helvético, alemán, francés e italiano que, después de soportar invasiones, tiranías y dictaduras, como la napoleónica, da un salto hacia delante y forma una confederación a finales del siglo XIX. Ésta unión es consecuencia de una obviedad, de que únicamente pueden hacer frente a grandes enemigos, si unen la fuerza de sus pequeñas comunidades, los cantones. Bajo esta premisa, conocedores de las diferencias entre las distintas regiones –unos eran católicos, otros franco parlantes, otros italiano, otros eran protestantes...- crean una estructura basada en una pseudo independencia de cada cantón, en donde el pueblo sirve como eje en un estado de representación directa. Es decir, Suiza se conforma como una región de hombres y mujeres libres en donde el poder del pueblo apenas se ve sometido a un mínimo de burocratización.
Al no existir un macro-estado, como en otros lugares de Europa, los ciudadanos se dan cuenta de que las cosas se las han de ganar por ellos mismos o en comunidad, naciendo organizaciones privadas de toda índole. Hoy en día en Suiza, la sanidad, la educación, las pensiones, la banca, la mayor parte de las obras públicas, la caridad, la atención a los ancianos y a las clases más desfavorecidas, etc. todo, está en manos privadas. Es decir, no las gestiona ningún político con el dinero de los demás. Los suizos se organizan y gestionan ellos mismos sus recursos. La ausencia del estado es casi absoluta, y, sin embargo, ¿existe la pobreza con la que nos amenazan los pequeños tiranos socialdemócratas cuando defienden su función dentro del estado? NO. No existe, de hecho es uno de los países con una renta per-cápita más alta del mundo y una clase media más extendida.
El referéndum reciente más sonoro ha sido sobre la construcción de minaretes. Suiza posee una población musulmana de apenas 200.000 habitantes, es decir, apenas algo más de un 2,5 % de la población. Para convocar un referéndum basta con reunir 50.000 firmas en menos de 100 días. Si a alguien no le gusta que se prohíba construir minaretes siempre puede convocar otro referéndum dentro de un año para derogar la nueva ley. Porque aquello es Suiza, un país libre en donde la decisión del pueblo es respetada. El pueblo puede equivocarse en sus decisiones, pero una democracia libre permite corregir el error, si es que era un error, en poco tiempo.
Sin entrar a debatir sobre la nueva ley, es necesario defender radicalmente el sistema constitucional suizo de aquellos que, con la excusa del racismo y la defensa del multiculturalismo, lo que pretenden es acabar con la voz del pueblo. Por todos lados se ha oído que la decisión de Suiza es racista y anti-musulmana. Será lo que sea, pero desde luego es lícita, democrática, pero sobre todo es libre.
AQUELLOS QUE CRITICAN A SUIZA, LO HACEN PREPARANDO LA BOTA CON LA QUE PRETENDEN APLASTAR LA LIBERTAD
martes, 29 de septiembre de 2009
INOCENTE HERODES
Herodes mandó asesinar a algunas decenas de recién nacidos porque entre ellos podía haber una seria amenaza para Judea. Si la sociedad española elimina cada año a más de 100.000 embriones en desarrollo, ha de ser porque los considera también una amenaza para su seguridad. Es difícil entender que este genocidio, esta matanza de seres de nuestra misma especie sea solo producto de la comodidad. Es más difícil de comprender cuando estos seres son absolutamente inocentes e indefensos.
Este no es un dilema entre la mujer y el niño que no ha nacido, aunque si hubiera que ponerse de parte de alguien, es indudable que habría que estar a favor del más indefenso de los dos, puesto que son vidas independientes.
Este es un asunto entre una sociedad que no es capaz de defender a sus seres más indefensos, la embarazada y su hijo, y sus políticos, que ante la dificultad del problema optan por eliminarlos, bien de forma física o condenándolos al silencio. Nos quitan la libertad económica y política y a cambio nos regalan la sexual, como si eso fuera cosa de ellos.
No hay otra forma de abordar el comienzo de este espinoso tema que desde la perspectiva del niño, dejando a una segunda consideración, cualquier derecho de la madre.
Vidas Independientes: Así como un hígado o un riñón no son más que órganos de un sistema que no tienen sentido ni desarrollo fuera del ser que los contiene, un huevo fecundado es un elemento independiente de la madre y tiene todo su sentido y la mayor parte de su desarrollo fuera de esta. No es por tanto parte del cuerpo de la madre y por tanto esta no tiene derecho a decidir sobre su vida y su muerte.
Mutilación: Sea vida dependiente o independiente, es difícil concebir que pudiéramos ir al médico a pedirle que nos extirpara un brazo, un riñón, un ojo o dos dedos del pié izquierdo. Aborrecer cualquiera de las partes vivas y fundamentales de nuestro cuerpo sería considerado una mutilación incomprensible. Al feto que vive dentro de la madre se le equipara sin embargo con un juanete o un quiste de grasa y al aborto con una liposucción.
Ser Vivo y ser Humano: Tratar de establecer una frontera entre ser vivo y ser humano es una tarea absolutamente banal e inútil. Desde el momento de la concepción, la nueva vida comienza una evolución que no terminará hasta muchos años más tarde con la muerte, sin que en momento alguno exista una clara barrera que diferencie un estado de otro. No somos más humanos por tener más células, ni por respirar o comer o movernos de forma autónoma, ni por tener un órgano más o menos desarrollado, ni por tener más o menos grado de conciencia de nosotros mismos. Cualquier frontera que se quiera poner a un desarrollo que es continuo por su propia naturaleza, es del todo absurda y solo puede obedecer al interés o la conveniencia o puede ser una convención de la sociedad. Las barreras reales en estos procesos no existen sino que las creamos las personas. Llamar huevo al óvulo fecundado, denominarlo feto o llamarlo ya desde ese momento niño, o llamarlo hombre o persona no es más que una convención. Es, desde el segundo cero, un ser humano.
Homicidio: Y eliminar a un ser humano es simplemente un homicidio. Salvo para el caso del aborto, no conozco ningún homicidio que no esté considerado juzgable por lo penal, por mucho que concurran muchas conductas atenuantes, como en el caso de homicidios involuntarios absolutamente accidentales. Hemos de preguntarnos como nos verán desde el futuro y si serán capaces de entender esta lógica que dice, que se puede eliminar a los que viven por debajo del tercer piso, o a los que miden más de 1,75 metros, o a lo que tienen los ojos azules,… sin que intervenga el juez. Esta lógica es tan humana como lo ha sido la esclavitud de los negros o la carencia de derechos de la mujer. Pero que sea una lógica humana no quita para que sea una lógica aberrante. El aborto es un homicidio y cuando concurren en él agravantes como la voluntad de eliminación de un ser humano, y cuando no concurren especiales hechos atenuantes, se le llama asesinato, por muy dura que nos suene esta palabra. A veces es duro aceptar la realidad.
Profesores de Derecho: Y no es necesario ser profesor de derecho, ni de ética, ni filósofos para comprender todo lo anterior. Son razonamientos muy simples que sabe hacer cualquier vecino sin una especial preparación. Una cosa es que estemos o no a favor de la pena de muerte y otra muy diferente, que comprendamos que el hecho es un homicidio. En las guerras, enviamos a nuestros soldados a matar seres humanos, por mucho que sea bajo la etiqueta atenuante de la defensa propia. No van a cazar conejos. El hecho de que los políticos se escuden detrás de comités e informes que secundan esas distinciones entre ser vivo y ser humano, entre las 14 semanas y los nueve meses o los catorce segundos, no nos incapacita para pensar por nosotros mismos. Puede que necesitemos excusas o ayuda para soportar las llamadas de nuestra conciencia o simplemente mecanismos para olvidar hechos terribles. Todos los días hacemos esos ejercicios de olvido que son inherentes a nuestra condición porque de otra manera no podríamos vivir. Olvidamos que cada segundo muere un niño de hambre en el mundo, que cada, que cada día mueren en España cuatro personas de muerte violenta, que cada media hora aborta una adolescente también en España, olvidamos que nosotros también vamos a morir, porque necesitamos seguir adelante.
Atención a la Mujer: Y después de decir todo lo anterior, es cuando hay que atender a la suerte de la madre. En principio, ni siquiera por derecho, sino por humanidad. En primer lugar, un embarazo no deseado, hay que reconocer que es un hecho muy duro para una mujer, como lo puede ser perder a un ser querido o afrontar una grave enfermedad. Lo primero que debiera hacer la sociedad es tratar de ayudar por todos los medios a estas personas para que superen este trance y sin embargo es lo que menos parece que importa. Nos las quitamos de en medio enviándolas a una clínica y haciéndoles el favor de no enviarlas a la cárcel. Que un porcentaje anormalmente elevado de las mujeres que se suicidan en España y en el mundo hayan previamente abortado, no parece haber llamado todavía la atención de ningún político ni sociólogo.
Despenalización y Negocio: Hasta hoy, la solución dada en España al problema político consistía en establecer una serie de plazos y condiciones durante los cuales, el homicidio del niño no sería considerado causa judicial. Es un crimen sin castigo, aunque al menos se reconocía como crimen. El argumento de base puede parecer justificado en la aceptación social de que una persona con un problema como un embarazo indeseado, bastante tiene en la complicación de su existencia y en su conciencia como para que encima le hagamos pasar por un juicio y la posibilidad de encarcelamiento. Le dejamos unas semanas para que resuelva el asunto y que se aclare con sus remordimientos si los tiene. Pero este planteamiento no es gratuito y alrededor del aborto ha surgido un negocio floreciente de aquellos que ganan dinero con cada aborto. Las clínicas abortistas son centros de alto rendimiento que esquivan la ley o la bordean todo lo necesario con tal de aumentar el margen de beneficios. Cada embarazada es un posible cliente y convencerlas de que el aborto es la solución, su objetivo de marketing estratégico. Médicos sin escrúpulos pueden convencer y engañar a madres adolescentes para conseguir las ventas previstas del año. La difícil vigilancia de las condiciones y los plazos que impone la ley ha llevado además a que se eliminen criaturas con varios meses de existencia, con total impunidad.
Derecho al Aborto: Lo que viene después, no es conceptualmente más grave que la despenalización. Dar a la madre el derecho a eliminar a su hijo dentro de las primeras catorce semanas es solo más de lo mismo, solo que ahora el hecho ya no será un crimen. De forma eufemística se lo denomina interrupción. Como apagar la lavadora o desconectar el horno cuando el cordero está a medio hacer. Asignar a las mujeres el derecho al aborto es tan poético como decirnos que tenemos derecho a un empleo digno. No he visto todavía a ningún político encarcelado por violar este derecho cuando toma decisiones que envían a miles de personas al paro. El derecho al aborto, no es más que una concesión al feminismo radical y un engaño de tamaño descomunal a la población. Sobre todo, a las supuestas beneficiarias de esta ley. Puede que las personas que tienen que adoptar tan dramática decisión y sus familias, se sientan temporalmente mejor si piensan que abortar es un derecho, aunque es dudoso que a largo plazo, esto sea un consuelo para muchas de ellas.
Mujeres Extraterrestres: Tanto hablar de la igualdad y terminamos haciendo leyes para hombres y leyes para mujeres. La mujer no es un ser extraterrestre para el que haya que legislar de forma distinta al hombre. Aunque con características físicas y psíquicas distintas al hombre, del mismo modo que las hay entre los mismos hombres y las mismas mujeres, estas deben ser consideradas desde el ojo de la ley como seres humanos. Y lo que hemos de procurar es que todos los seres humanos tengan los mismos derechos. La capacidad de embarazo de la mujer no ha de darle derechos especiales más allá de la igualdad de oportunidades o estaremos dividiendo a la sociedad y poniendo barreras nuevas en lugar de las antiguas.
La Solución: Lamentablemente, este es un problema sin solución, como tantos otros. Nada podemos hacer para eliminar los accidentes laborales, o los accidentes de tráfico o tantas y tantas cosas. Solamente ponernos como objetivo común el reducir su incidencia. Es posible que sociablemente fuéramos más felices si en lugar de subvencionar el cine o las corridas de toros o las fiestas populares, dedicáramos medios abundantes para ayudar a nuestras hijas, parejas o esposas que están en una situación de embarazo indeseado. Sociablemente, el aborto es un suicidio de la especie. De nada valdrán las medidas para alterar el cambio climático, ni para reducir el consumo de combustibles fósiles, si al final no va a haber quién ponga la calefacción, ni quién se suba a la moto.
Las Medidas: Además de una compresión infinita a todas aquellas mujeres que han abortado hasta el día de hoy llevadas por la presión social, el agobio de las circunstancias o medias mentiras y otras promesas, una total incomprensión y rechazo a cualquier persona sin escrúpulos, que haya inducido, facilitado o realizado un aborto como producto de interés comercial, interés personal e incluso la simple comodidad. Y además:
- Reconocer socialmente, que el aborto es un homicidio desde el momento de la fecundación.
- Reconocer socialmente que han de ser consideradas atenuantes las condiciones de la madre, incluido el simple deseo de no llevar el embarazo a término.
- Propugnar una nueva ley del aborto que no despenalice el homicidio y que lo someta por tanto a revisión judicial.
- Eliminar los plazos de la ley y atender únicamente a condiciones médicas o psicológicas.
- Facilitar ayudas a las madres que sin desearlo, han de llevar a cabo el embarazo completo, para que puedan hacerlo dignamente y ceder a su hijo en adopción si lo desean al final del mismo.
- Establecer cualquier medida que impida que la muerte de inocentes de convierta en un negocio comercial y perseguir policialmente de forma activa este tipo de conductas.
Debemos ser tolerantes con las personas en circunstancias difíciles. Debemos ser implacables con los que violen la ley. Debemos cuidar de los inocentes, madres e hijos. Esto no se puede trivializar, es un problema muy serio que afecta a miles de personas cada año en España. No podemos caer en la intransigencia de demonizar y encarcelar a cada mujer que no quiera a su hijo, pero tampoco podemos asesinar a cada hijo que haya tenido la mala suerte de anidar en tal madre. Ni Herodes ni nosotros somos inocentes. El aborto no es un derecho.
viernes, 25 de septiembre de 2009
PRIVATIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS
Cuando se oye hablar de este asunto, se confunde a veces deliberadamente la eliminación de un servicio público, con el debate sobre si el suministro de ese mismo servicio ha de ser desde un organismo privado o un organismo estatal. En general, todos los políticos prefieren crear empresas estatales para suministrar servicios, ya que eso aumenta su influencia.
Nuestros impuestos, que pagamos con amplitud y generosidad al estado, nos dan derecho a una compensación en algunos aspectos muy importantes de nuestra vida, a la que no estamos dispuestos a renunciar. Pero una cosa es que el estado nos preste esos servicios y otra muy distinta es, como lo haga.
En primer lugar hemos de aclarar que el estado central, el autonómico o el local, deciden cada año la parte que se nos devolverá en forma de Servicios Públicos y cuanto se dedicará a cada apartado. Hemos de tener en cuenta que una parte del gasto del estado se dedica a devolución o amortización de deudas internas y externas, ayudas a terceros, etc. Pero el resto nos revierte en forma de servicio público. Podemos entender que el propio gobierno, la justicia o el ejército son servicios públicos que recibimos los ciudadanos.
Para dar estos servicios al ciudadano, los estados en general hacen distinción en cinco categorías:
- Servicios Dinerarios: Pensiones, Ayudas, Subvenciones, que recibimos en forma de cheque.
- Entidades Públicas: Cuya actividad básica es realizada por funcionarios.
- Personal Contratado: Por Entidades Públicas. No son Funcionarios.
- Empresas Públicas: Dirigidas por funcionarios, pero cuya actividad es realizada por personal contratado.
- Empresas Privadas: Donde toda su actividad es privada.
Empresas Privadas: Hoy día parece que admitimos que gran parte del gasto de los estados nos sea suministrado por empresas privadas aunque se elude su mención desde nuestra querida clase política. El mayor elemento del gasto público y por tanto de los servicios públicos en general es de infraestructuras públicas. La construcción de carreteras, puertos, aeropuertos, edificios públicos, universidades, parques, vías férreas, red eléctrica etc y todo su mantenimiento, construcción y manutención de material militar, policía, etc. sus actividades complementarias como la limpieza, seguridad, suministro de material auxiliar, alimentación etc. constituyen una gran parte del presupuesto del estado de cada año que es proporcionado por empresas privadas. Se contrata desde ayuntamientos, comunidades o gobierno central, pero se suministra desde empresas privadas.
Empresas Públicas: Otra cosa muy distinta es que es cierto, que toda esta actividad podría ser proporcionada por empresas públicas y hay quién defiende esta posición. El argumento de base es que las empresas públicas no tienen beneficio comercial y por tanto debieran ser menos costosas para el ciudadano. Por el contrario al actuar prácticamente en régimen de monopolio y no tener competencia su ineficiencia hace que sea irrelevante la consideración de los beneficios comerciales. Desde los primeros gobiernos de Felipe González, se comenzó el desmantelamiento de empresas públicas, lo que era entonces el Instituto Nacional de Industria, con muy buenos resultados. El gobierno central vendió a veces a buenos precios empresas navales, aeronáuticas, mineras, constructoras, eléctricas, de transporte etc… y a día de hoy solo quedan algunos restos que van a ser difícilmente privatizables, como la gestión de aeropuertos secundarios y algunas otras actividades.
La cruz de este proceso de privatización del sector público dependiente del estado central la tienen hoy en día las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que han venido generando empresas públicas locales a un ritmo tres veces superior al de desmantelamiento central alcanzando en número más de 1800 empresas. Así a día de hoy las empresas públicas en España representan el triple en volumen económico de lo que había en 1982.
Personal Contratado: Existe gran cantidad de personal contratado por las entidades públicas que no son funcionarios. En la mente colectiva los asimilamos a una categoría menor de funcionarios porque al fin y al cabo trabajan directamente a las órdenes de entidades públicas y a cargo directo de funcionarios. En realidad tienen un estatus social muy particular porque están muy sindicalizados, cobran salarios muy bajos pero tienen convenios prácticamente blindados.
Entidades Públicas: Son realmente empresas donde el carácter económico tiene un papel secundario porque sus objetivos más relevantes no están relacionados con esto. Pueden optar por realizar la totalidad de su actividad con Funcionarios, también llamados en el mundo anglosajón Servidores Públicos, o contratar una parte de ellas a personal contratado, a empresas públicas o a empresas privadas. La propia Presidencia del Ejecutivo es una Entidad Pública con sus funcionarios y su personal contratado, que además tiene contratadas a otras empresas privadas para cubrir aspectos como jardinería, limpieza y otros. Hasta donde alcancen las tareas que se encomiendan a funcionarios y las que se derivan a personal contratado, empresas públicas o a empresas privadas es algo que depende de las políticas de cada gobierno. Podrían y deberían ser una minoría de personas que contratan la mayoría de los servicios públicos que tienen bajo su área, sin embargo la realidad nos dice que tienden a crecer sin control por unas razones o por otras. En España, desde que comenzó el proceso de transferencia de competencias del estado central a las autonomías, el número de funcionarios se ha multiplicado prácticamente por cinco.
Servicios Dinerarios: Parte de los servicios públicos los recibimos directamente en dinero. Las pensiones de jubilación, la prestación por desempleo, por enfermedad, las ayudas a la invalidez total o parcial y una no demasiado extensa lista de prestaciones las recibimos en forma de cheque. Esta práctica debiera estar mucho más extendida.
Una vez revisada esta lista anterior, en lo que debemos pensar es en lo que es estrictamente necesario que esté gestionado por funcionarios. Parece evidente que las tareas más directamente relacionadas con el poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y sus derivadas más inmediatas como la Asuntos Exteriores, Hacienda Pública, la Policía y el Ejército pueden tener un grado relativamente alto de funcionarios en su nómina.
La razón para que una tarea sea realizada por un servidor público estaría relacionada únicamente a condiciones especiales de Especialización, Confidencialidad o Dedicación. A partir de estos, cada vez es menos evidente que existan muchas tareas que requieran el servicio de un funcionario.
Todos los servicios relacionados con la Industria, la Agricultura, la Pesca, la Alimentación, el Turismo, los Servicios Sociales, la Educación, la Sanidad, las Infraestructuras, la Economía, las Administraciones Públicas, la Ciencia y Tecnología, el Medio Ambiente y tantas otras actividades, podrían no estar ni siquiera encuadradas como servicios públicos, pero aunque lo estuvieran no debieran precisar para su correcta ejecución más que un porcentaje minúsculo de funcionarios para su gestión.
La fórmula por la que debiéramos decantarnos los ciudadanos como aquella más directamente controlable por nosotros es la de la recepción de los servicios públicos en forma de Servicios Dinerarios.
En algunas comunidades autónomas, han decidido prestar de este modo la mayoría de los servicios a que da derecho la Ley de Dependencia, dejando a los ciudadanos la elección del modo y tiempo en que aplican esa ayuda el gobierno local te asigna una cantidad económica y cada cual se busca la Residencia, el Centro de Día o el Asistente que necesita. En otros, como en la Comunidad de Madrid, cuando se solicita dicha ayuda, te responden con un Centro de Día, una Residencia y un Asistente Social además de una interminable lista de condiciones y limitaciones horarias. Del mismo modo podríamos recibir el Cheque Escolar, el Cheque Sanitario el Cheque Universitario.
Ese temor reverencial al que nos abocan nuestros políticos sobre la necesidad de recibir los servicios esenciales de un funcionario está totalmente injustificado, de lo contrario los aviones y los pilotos en los que depositamos nuestra vida muy a menudo serían fabricados, dirigidos y gestionados por funcionarios. Los coches se fabricarían en empresas exclusivamente estatales, no digamos de los fármacos, y un largo etc. Sin embargo no es así y han llegado hasta ahí solo por razones históricas o de conveniencia, nunca de lógica.
La privatización de los servicios públicos no es quitárselos a los funcionarios para dárselo a empresas privadas, sino que consiste en ponerlos en nuestras propias manos. No necesitamos políticos intermediarios que en el mejor de los casos nunca gestionarán nuestro interés tan bien como nosotros mismos y en el peor, se subirán los salarios a nuestra cuenta, o presos de algún tipo de corrupción, se abrirán suculentas cuentas corrientes también a nuestra cuenta.