viernes, 25 de septiembre de 2009

SOCIALDEMOCRACIA TIRÁNICA

“Todos los poderes del gobierno, el legislativo, el ejecutivo y el judicial convergen en el cuerpo legislativo. La concentración de ellos en las mismas manos constituye precisamente la definición de gobierno despótico” James Madison “El Federalista”

Originada dentro del movimiento socialista como alternativa reformista a la revolucionaria toma del poder que propugna Lenin, para imponer la dictadura del proletariado, la Socialdemocracia llama al Estado o a organizaciones patrocinadas por el Estado, a impulsar políticas que hagan desaparecer las desigualdades causadas por el capitalismo y el mercado en general. Introduce como valor prioritario la Justicia Social, a la cual se subordinan pues, el resto de elementos.

Estas dos claves, Justicia Social y Estado Planificador se presentan junto a otros elementos que actúan como legitimadores de su existencia basados de nuevo en asignar el origen del poder al pueblo. Estos son el sufragio universal, y otras elegantes fórmulas de impulso de la democracia directa y participativa para compensar los defectos de la democracia representativa.

El relativo éxito obtenido por la socialdemocracia durante unos años en países del norte de Europa no justifica desde luego, la deriva tomada por sus vecinos y es más realista pensar que anteponer un fin difuso como la Justicia Social a cualquier otro argumento y elevar el Estado a la categoría de Todopoderoso, es todo lo que un político profesional pudiera desear.

La lógica de este entramado es diabólicamente magistral. La definición de la Justicia Social, de la lucha contra la pobreza y las desigualdades como fin último es tan indeterminada, que se requiere de un estado administrador de políticas que conduzcan a este fin. El individuo por si mismo es incapaz de desarrollar estas conductas pero aunque lo fuera, dado que el fin es tan lejano y utópico, nunca podríamos asegurar que se está haciendo todo lo posible, sin no le asignamos tan titánica tarea a un superorganismo como es el moderno concepto de Estado.

Así, a través del noble fin, llegamos a la necesidad imperiosa del Estado Administrador, al tiempo que hemos sustituido el Estado de Derecho, por el Estado de la Justicia Social, donde la observancia de la ley es solo un parámetro a tener en cuenta, siendo sin embargo imperativa la protección de los intereses de la comunidad que será en cada caso determinada por las autoridades. Hemos sustituido el clásico latino “nulla poena sine lege (no hay castigo sin ley)” por el principio estatista de “nullum crimen sine poena (ningún crimen sin castigo)”.

Si observamos atentamente, nada nos indica ni nos garantiza que el Estado sea eficiente en la lucha contra la pobreza, pero sin embargo sí que le hemos otorgado en este paso, la facultad de limitar nuestras libertades económicas o políticas con tal de que haga justicia. El Estado así nacido tendrá la facultad de intervenir en la propiedad de los ciudadanos todo lo que sea necesario al tiempo que podrá deprimir y reprimir cualquiera del resto de nuestros derechos.

Si alguien piensa que el estado no interviene en su propiedad, que mire con qué facilidad nos extraen el IRPF, el IVA o el Impuesto especial sobre Carburantes.

Libre para controlar e influir en los medios de comunicación, el estado social convierte al ciudadano en un ser despolitizado y no crítico, cuya única meta vital es recibir más y más de ese estado del que depende y sin el cual siente un vértigo aterrador. El Estado del Bienestar, estado paternalista y que tutela a sus miembros, aborrece al individuo libre e independiente y necesita urgentemente desplazar a la religión, porque él mismo se ha convertido en una creencia que es capaz de impartir la “Seguridad Total” a cambio de la devoción absoluta de sus devotos.

"Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad". Eso decía al menos Benjamin Franklin.

La sociedad pierde vitalidad, pero a cambio se reducen los conflictos. El precio a pagar son enormes aparatos burocráticos y una ideología uniforme bajo el mando en régimen de monopolio de un poder centralizado.

Para mantener la idea de influencia de sus acólitos, la democracia social impulsa los procesos participativos. Nos suenan los Defensores del Pueblo, El Consejo Económico y Social, El Consejo de Estado, los procesos de consenso de Patronales y Sindicatos, los llamados Agentes Sociales y otras tantas instituciones o semi-instituciones que no son más que cortinas de humo, donde las personas simples no participan en absoluto, pero dan apariencia de procesos democráticos. De ahí que la Partitocracia, que es la fórmula en la que vivimos, a pesar de ser una forma aristocrática y oligárquica de gobierno conserva su buen nombre.

Europa entera ha sido ganada por la socialdemocracia y plagada de carísimas e inútiles instituciones como el Parlamento Europeo, sin competencia alguna de hecho, donde el nombre de la democracia solo sirve para alejar cada día más al simple ciudadano, de la facultad de desalojar a un solo político de su poltrona. Eso es, queramos o no vivir en una tiranía. Esto es más evidente en países como España, donde la separación de poderes es absolutamente inexistente, las listas cerradas un aliciente a la dictadura del líder del partido y al olvido de los votantes, donde desde Fernando VII a Primo de Rivera, pasando por Franco, los españoles hemos sido educados en la servidumbre y la genuflexión al estado. El trabajo ya estaba hecho.

Si no somos capaces de ver ese gobierno despótico bajo el manto consolador de la palabra “democracia” o nos consuela el hecho de no ser dirigidos por uno, sino por cientos de tiranos, la enfermedad puede ser grave.

Sin embargo la medicina es barata y simple. Basta con que miremos cada día con recelo a aquellos que nos administran y aprendamos a descubrir sus propios intereses bajo su bonito discurso sobre nuestro bien común.

DEMOCRACIA TIRÁNICA

“Así, cuando veo conceder el derecho y la facultad de hacerlo todo a un poder cualquiera, llámese pueblo o rey, democracia o aristocracia, ya se ejerza en una monarquía o en una república, digo: he aquí el germen de la tiranía; y procuro irme a vivir bajo otras leyes”. Alexis de Tocqueville

La democracia no es el “ungüento amarillo, que todo lo cura”, y ni siquiera puede utilizarse como argumento de legitimidad. Hay democracia para todo y para todos y a veces los políticos esconden bajo el manto de la democracia, las formas más sutiles de tiranía. Aquellos que nos quieren hacer creer que esto de la democracia va del poder del pueblo y de votos y de mayorías, son los que han encontrado la nueva profecía, que les permite llevárselo todo mientras que les miramos con simpatía.

La democracia en sentido clásico es una de las tres formas gobierno de una sociedad política, la Monarquía o el gobierno de uno, la Aristocracia o el gobierno de unos pocos y la Democracia o el gobierno de todos.
La Monarquía en el sentido de Autocracia es un sistema de gobierno absoluto, en el cual el origen del poder y por tanto de la ley es la voluntad de una sola persona. Cuando esta voluntad es divina, estaríamos en el caso de una Teocracia. No hablamos aquí de las modernas monarquías constitucionales del estilo europeo donde al rey no se le deja ningún poder de hecho.

Las Aristocracias son tan variadas como la inventiva humana para dominar al vecino. Son formas oligárquicas de gobierno donde el poder está en manos de unos pocos. Desde la Plutocracia, forma de gobierno en la que el poder está en manos de quienes poseen la riqueza, la Gerontocracia, de los más ancianos, la Meritocracia, de los más capaces, los Militarismos, de los militares y un largo etcétera, hasta algo que nos suena más cercano como la Partitocracia, donde el poder del estado reside en los partidos políticos.

Hoy en día tanto las monarquías absolutas, como las aristocracias son consideradas formas dictatoriales de gobierno y han caído en el descrédito, salvo la partitocracia que goza de buena salud gracias precisamente su fuente de poder. Basta que se asigne al pueblo el origen del poder, como para que todos los males queden redimidos.

Pero esta organización del estado llamada democracia tiene muchos componentes y cada uno de ellos se puede ver con diferentes matices. Hay Democracia Directa, donde los miembros de la comunidad deciden sobre temas particulares, Democracia Representativa, donde unos cuantos elegidos por la comunidad, adoptan las decisiones en nombre de los demás, Democracia Participativa, donde las organizaciones sociales tienen establecidos mecanismos para tener influencia en las decisiones políticas. En general esto hace que las democracias sean un complejo entramado de fórmulas que en apariencia van dirigidas al control del poder político por parte de la ciudadanía y de ahí su reputación.

Pero podemos comenzar a sospechar que algo no anda bien cuando analizamos las Democracias Populares como la de Cuba o de China, donde la teoría dice que al garantizar el estado la igualdad económica y social de sus miembros, los poderes económicos privados no pueden influir en las decisiones de sus ciudadanos, pasando por alto algunos detalles como la libertad de movimiento, de asentamiento, de asociación, de reunión, de prensa, los derechos humanos, las garantías procesales y algunos otros detalles más, que sus defensores deben considerar poco fundamentales frente a la gran fórmula del sufragio universal.

Nuestra inquietud aumenta al observar como desde regímenes democráticos regulares, pueden establecerse mecanismos de blindaje paulatinos que las hagan derivar hacia modelos absolutamente dictatoriales. Todo el mundo reconoce el caso de Adolf Hitler en la Alemania de 1934, y asistimos sin pestañear al mismo espectáculo repetido hoy en día en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, y Bolivia.

Seguimos sospechando del término, cuando en Europa cada día nos alejamos más de lo que conocemos como Democracia Liberal o Constitucional, que es la surgida en 1776 en los EEUU de América y se extendió luego con sus variaciones a la mayor parte de monarquías y repúblicas europeas y americanas.

Esta forma más bien rudimentaria de democracia, inventada por unos campesinos que no querían (1) “cambiar un tirano a tres mil millas, por tres mil tiranos a una milla”, basaba en la simpleza de sus mecanismos, el hecho de que un vulgar ciudadano pudiera controlar a sus representantes políticos.

En efecto, los componentes fundamentales de este tipo de organización que son: El Derecho de Propiedad, La División de Poderes, La Constitución y La Libertad Individual Previa al Estado, esta última que configura los derechos de expresión, asociación, prensa, la pluralidad de partidos y el derecho de voto. Todos estos elementos están siendo diluidos o sustituidos en nombre de los más altos ideales, por otros que suenan igual, saben igual, huelen igual, pero son en los más de los casos, exactamente conceptos opuestos.

Esta ecuación tan simple, que por su naturaleza tiende al Estado Mínimo, surgida para luchar contra el absolutismo y trabada en las raíces del hombre occidental, está perdiendo fuerza de forma inexplicable en su área natural de influencia gracias a la devaluación progresiva del significado de sus conceptos clave y la sustitución por sinónimos extraídos del ideario revolucionario francés y más tarde hegeliano y marxista o comunista.

Lo que hoy día gana fuerza de forma constante en Europa mientras que esta se hunde cada día más como conjunto, en su realidad de potencia de tercer orden, frente al continente americano y la emergente zona asiática, es sin duda la Social Democracia.

La socialdemocracia ha logrado la aceptación general de esas fórmulas citadas antes que aparentan conceder el control del poder político a la ciudadanía. Cuando se miran no obstante, con algo de distancia la cuestión parecer ser absolutamente la opuesta, es decir, que se han convertido en un complejo entramado de fórmulas dirigidas a que la ciudadanía no tenga ninguna posibilidad de controlar el poder político y sin embargo los políticos puedan ejercer un control inmediato y totalitario sobre los individuos.

Bajo el manto tutelar y complaciente del vocablo democracia, no sabremos como llamar a esto, si democracia tiránica o tiranía democrática.

(1) De la película “El Patriota” dirigida por Roland Emmerich

domingo, 30 de agosto de 2009

ENEMIGOS PÚBLICOS

Quienes nos gobiernan y quienes aspiran a gobernarnos han conseguido que les identifiquemos a ellos como protectores y amigos y que nuestras defensas disparen las alarmas cuando hablamos de nosotros mismos. Los ciudadanos, los contribuyentes, los votantes, los teóricos propietarios del poder en democracia somos los enemigos públicos.

Lo oímos cada día en el trabajo, en las comidas, en un bar, en cualquier charla con amigos o compañeros y por supuesto en las tertulias de radio y televisión que nos adoctrinan de forma inexorable a todas horas, serviles a quien les proporcionan los ingresos publicitarios, a quién les concede nuevas licencias para emitir y en definitiva leales a la mano que les da de comer.

Todos reclaman más normas, más medidas, más leyes que impidan esta anarquía que nos envuelve y que nos llevará al desastre, para protegernos….¿de quién?.

Si agudizamos el oído nos daremos cuenta de que existe una lista muy bien construida de ENEMIGOS PÚBLICOS, de los que vamos a mencionar alguno que se reconoce fácilmente.

Los ciudadanos. Es decir, nosotros mismos somos el mayor de los desastres que pueblan nuestra tierra. Nos saltamos los límites de velocidad, tiramos la basura a contenedores no ecológicos, hablamos alto, pagamos en negro en cuanto podemos, fumamos en espacios públicos y en los privados, nos quitamos la parte de arriba del bikini para tomar el sol en un acto impúdico inmoral, ponemos la música fuerte, escupimos, bebemos alcohol, queremos energía nuclear porque es más barata, nos quejamos por todo, tenemos perros que ensucian las calles, vamos demasiado a las urgencias de los hospitales, no somos solidarios, queremos chiringuitos en la playa, compramos coches contaminantes y de gran potencia, dejamos las luces encendidas, nos bañamos en vez de ducharnos en tres minutos, regamos el jardín, nos gusta discutir, no nos ponemos de acuerdo con nuestros vecinos, tiramos demasiado de la cadena, no usamos las papeleras públicas, hacemos obras en nuestra casa sin pedir permiso al ayuntamiento, queremos llevar a nuestros hijos a un colegio distinto al que nos dicen simplemente porque está más cerca de nuestra casa, criticamos a los políticos en lugar de ayudarles, nos gusta más el cine americano que el nacional, nos dejamos una pasta en comida basura china o americana y destrozamos nuestro colesterol. La lista de pecados capitales del español medio es casi infinita. Somos en definitiva un pueblo que necesita de normas muy estrictas y una mano firme y con liderazgo que nos guíe.

Los jubilados. Salvo que sean nuestros padres son el paradigma del mal de entre todos los ciudadanos. Por sus características particulares necesitan una página aparte, pero bastará mencionar aquí algunos ejemplos para comprender porqué son enemigos públicos. Los jubilados son un peligro en la carretera, llenan los ambulatorios de la Seguridad Social desde primeras horas de la mañana, consumen carísimos medicamentos innecesarios que además han de ser gratuitos, contraen enfermedades complejas de resolver y de cuidar, están insatisfechos con sus pensiones, no quieren vivir en residencias y se empeñan en molestar a la familia, la mayoría piensa que con Franco se vivía mejor aunque voten a la izquierda. No quieren hacerse cargo de los nietos y tenemos que pagarnos las guarderías. Y cosas mucho más graves.

Los autónomos. Son esa clase de personas egoístas hasta el límite que quieren enriquecerse a costa de sus vecinos y no tienen ningún reparo en volver del trabajo a las 11 de la noche y en salir disparados a trabajar a las cinco y media de la mañana. Nos cobran el trasporte cuando vienen a hacernos alguna chapuza a casa, no quieren factura para no pagar impuestos y encima tienen una casa mejor que la nuestra, veranean en Málaga o tienen un apartamento en Gandia y llevan a sus hijos a un colegio privado. Tienen aspiraciones de convertirse en grandes empresarios, explotan a la gente que contratan, no tienen formación suficiente, no pagan Seguridad Social pero quieren recibir una pensión cuando se jubilen y quieren cobrar el paro. Además del coche tienen una furgoneta enorme y a veces hasta un camión pequeño, que siempre quieren aparcar cerca de nuestra casa. Todos conocemos a algún frutero, algún taxista, algún fontanero, cerrajero, constructor etc… de esta especie a la que hay que controlar muy de cerca porque estando tan difícil como va a estar, cobrar una pensión de jubilación en el futuro, no es como para permitir que este colectivo se libre de pagar esos impuestos que a nosotros nos controlan por la nómina.

Los empresarios. Otra nube de incalificables individuos, que han tenido suerte y se han metido en algún asunto que les permite explotar a unas decenas de trabajadores. Se quejan de que el Salario Mínimo está por las nubes, de que los costes del despido son insoportables. Abren varias empresas pequeñas para no tener representantes sindicales, tienen como parte de la empresa su coche, los coches de su mujer y sus hijos y hasta su casa, para desgravarse en la declaración de la renta. Son el límite de la insolidaridad, no aplican la mayoría de los decretos comunitarios de ruido, ni de salud laboral, ni de vertidos tóxicos y encima siempre se quejan. Se quejan de que El Ayuntamiento o la Comunidad no les paga hasta dos años después de la certificación de obra, de que ellos pagan el IVA por adelantado y que Hacienda no se lo devuelve hasta que no cobran, de que lo del ICO es un timo y los bancos no les dan crédito o les cobran unos intereses abusivos. Cuando “tienen suerte”, hacen una gran cantidad de dinero pero no reparten nada. Suelen ser tacaños y reinvierten todo lo que ganan para poder hacer más negocio. No practican la conciliación familiar y desatienden y malcrían a sus hijos que suelen salir unos “niños pijos” de mucho cuidado.

Los fetos y embriones. Este asunto es muy serio y no puede ser tratado con ironía como los anteriores, por lo que también merece página aparte, pero hay que decir que si la sociedad española se deshace quirúrgicamente de más de 115.000 nonatos cada año es porque los considera unos verdaderos enemigos públicos. Para poder proceder con más libertad en este proceso de eliminación hemos pasado de despenalizar el aborto a convertirlo en un derecho de la mujer, probablemente antes de dar el paso siguiente que sea hacerlo obligatorio, salvo licencia administrativa.

Los inmigrantes. No todos los inmigrantes son enemigos públicos. La inmigración africana suele ser en general bien recibida o tolerada. Si son negros, porque tenemos una deuda de la esclavitud con ellos, histórica eso si, porque hoy ya les damos el 0,7 %, y si son norteafricanos porque entre nuestras simpatías por lo islámico y la expulsión de los moriscos ya nos vale. Además nunca nos aclaramos con eso de que si son islamistas, árabes, integristas, moros, o musulmanes o se puede ser de todo al mismo tiempo. Pero una buena parte de los inmigrantes nos hacen una competencia desleal. Los chinos son los peores de todos porque trabajan el doble que nosotros y encima cobran muy barato. Eluden el pago de impuestos cuando pueden y se lo hacen todo entre ellos en plan mafia. Se prestan dinero, tiene sus propias cadenas de distribución de alimentos, muebles, ropa y de cosas del todo a cien. Para colmo nunca aprenden bien a hablar español. A cierta distancia vienen los polacos, rumanos, búlgaros, albanos y toda la Europa del este, quienes están bastante peor organizados y además son aventajados con los idiomas. El problema es que llegaron a oleadas y a la semana de estar aquí ya tenían carnet de la Seguridad Social. Cobran barato, se van a trabajar a Albacete si es allí donde les dan un empleo y no tienen problema si durante un tiempo han de cobrar casi todo en negro. Desde Sudamérica nos envían de todo. Lo cierto es que una buena parte de los inmigrantes debieran estar ya de vuelta a sus tierras o se van a comer nuestras pensiones y sin embargo se quieren quedar entre nosotros, hacerse españoles.

En medicina este tipo de patologías son errores del sistema inmunológico que acaban con la vida del enfermo en poco tiempo si no tienen tratamiento o lo debilitan hasta la extenuación. Nuestras defensas identifican como agresivas a las células del hígado, las musculares u otros tejidos propios y las destruyen como si fueran bacterias de neumococo. A principios del siglo pasado en Alemania identificaron como enemigos a los judíos, en Italia a los comunistas, en Rusia a la burguesía y ya sabemos lo que ocurrió.

La prensa y la televisión bajo la mirada compasiva y comprensiva de la clase política, cuando observan descontento en la población generan uno o varios enemigos hacia los que dirigir la ira del votante. Actitudes de odio al extranjero nunca han sido extrañas y tenemos resortes para evaluarlas. Lo peor es cuando vemos que nos han dividido a nosotros mismos en colectivos y nos han identificado como enemigos del sistema. Divide y vencerás.

Nuestros amables gobernantes nacionales, autonómicos y locales, han aprendido mucho del pasado y no quieren nuestra muerte física en todas las ocasiones. Generalmente les basta con nuestra debilidad para poder controlarnos.

domingo, 5 de julio de 2009

IMPUESTOS Y TECNOLOGÍA

A veces era humillante tener que guardar largas colas para depositar un saco de grano y dos gallinas en la balanza del recaudador. Cuando había malas cosechas, el DIEZMO, es decir el impuesto correspondiente al 10% de tus ganancias, era sencillamente excesivo. A menudo había enfrentamientos y violencia. El estado recaudador sudaba lo suyo para cobrar los servicios que luego daba a los ciudadanos, que no pasaban de ser, el orden público y la defensa común.

Hoy en día, la cosa es mucho más limpia, electrónica, sutil, disimulada. Pagan en primer lugar las empresas, por cuenta del trabajador, a la Seguridad Social, el 33% del salario base, que digamos sea aproximadamente un 20% del salario total. Es decir, nos quitan DOS DIEZMOS.

De lo que nos queda, nos retienen alrededor de un 25%, del salario bruto en concepto de Impuesto del Rendimiento de las Personas Físicas, IRPF y otra vez, Seguridad Social. Es decir, nos quitan DOS DIEZMOS Y MEDIO más.

Como todavía nos queda un 55% en nuestro bolsillo, ahora el estado nos esquilma a través de los impuestos al consumo, el IVA y algunos otros que van sobre los pisos, los coches, los carburantes y un largo etc. que suponen en total más de un 25%. Es decir, nos quitan DOS DIEZMOS Y MEDIO más.

Si hacemos la suma, resulta que de forma totalmente indolora el estado nos ha dejado sin SIETE DIEZMOS de lo que ganamos, cantidad que se ha duplicado desde que estamos en democracia. Estamos tan acostumbrados que no sentimos cada mes una dolorosa punzada en nuestro corazón, ninguna sensación de pérdida, ningún impulso a recuperar lo nuestro, NADA.

La tecnología nos ha dormido con una aguja tan fina, que no sentimos dolor cuando nos desangran.

Si alguien, en nombre del mismo RECAUDADOR tuviera que venir cada mes a nuestra casa a contarnos que hemos de darle el 70% de lo que hemos ganado con nuestro esfuerzo y le tuviéramos que pagar con billetes y monedas, habría muchas situaciones interesantes que contar.

Nos dicen que todo esto nos lo devuelven en forma de Estado del Bienestar, pero lo que vemos cada día es, que los que nos administran ese Estado del Bienestar SE PERMITEN, con el dinero que yo les pago, lo que yo NO ME PUEDO PERMITIR con el dinero que me queda.

En otros países como EEUU en cada comercio tienen dos cajas registradoras, una para el comercio y otra para los impuestos. Cuando te cobran, te dan dos facturas separadas. Ellos lo quieren así para darse cuenta de lo que el estado les quita y poder exigir en consecuencia, que cada centavo que dan, les sea devuelto de forma eficiente. AQUÍ PREFERIMOS DORMIR.

FREEDOM IS NOT FREE

LA LIBERTAD NO ES GRATIS. Cuando los políticos nos dicen que la libertad no es gratuita, generalmente nos suben los impuestos. Es su forma de verlo y les gusta esta interpretación, pero este no es su verdadero significado.

Libertad no gratuita significa que cada persona ha de tomar sus propias decisiones si quiere ser libre. Ha de tener derecho a equivocarse y rectificar y estar atento y preparado para ello.

Cuando una persona se independiza de sus padres aprende el significado. Ser libre no es gratis y si no has hecho la cama por la mañana, has de hacerla por la noche. Si no has recogido la mesa a mediodía tendrás un fenomenal lío a la hora de la cena. Si gastas mucho en calefacción a lo mejor tienes menos para divertirte.

Sin embargo nos han preparado para temer a la libertad y nos han enseñado hasta la extenuación, que no estamos preparados para asumir ciertas decisiones.

Estamos convencidos de que es mejor pagar al estado para que tome multitud de decisiones por nosotros. El estado decide por nosotros donde estará el colegio de nuestros hijos, cual será nuestra capacidad adquisitiva en la jubilación, quién es nuestro médico, quienes serán nuestros representantes (nosotros elegimos el color y ellos eligen a las personas), el estado decide donde hemos de aplicar nuestra caridad y sentimientos de justicia, el estado decide que regiones serán más ricas y cuales más pobres, deciden sobre nuestro ocio y nuestra cultura, nos eligen los eventos culturales a preparar. Ellos deciden que no nos importa que el poder judicial esté separado del ejecutivo… y muchas cosas más. Ellos deciden el precio de los medicamentos, el de la energía, los transportes que serán gratuitos y los que no, y tantas otras cosas.

Todo esto nos lo dan hecho a cambio de la enorme fortuna que nos hurtan cada mes a través de nuestros impuestos.

Pero seamos conscientes de que sacrificamos DINERO por COMODIDAD. Realmente debiéramos decir que, LA COMODIDAD NO ES GRATIS.

La libertad, la habíamos regalado también gratis mucho antes.

Elementos Fundacionales

El Ciudadano Descontento nace con los siguientes objetivos:

1.- Ser un vehículo de diálogo y reflexión política, de carácter fundamentalmente español.

2.- Aumentar el interés ciudadano en el ámbito político.

3.- Ayudar a difundir una actitud crítica hacia el poder.

4.- Poner de manifiesto nuestros derechos como contribuyentes.

5.- Convencer de que la participación activa del individuo en la política es posible.

6.- Estimular el individualismo, la responsabilidad y la libertad personal frente al colectivismo y la capitulación.

7.- Recuperar los valores clásicos de nuestra tradición y de nuestra sociedad frente al relativismo, el desarme moral y la justificación de los medios por el fin.

8.- Recuperar nuestra historia como elemento de progreso social y político.


En resumen:

Somos un grupo de ciudadanos que alza la voz ante el rumbo que toma su país, región y comunidad. Dado que queremos evitar dicha deriva proponemos y debatimos sobre medidas de representación y de control a los poderes públicos, mejores que los actuales.

Asimismo queremos promover la inmersión ciudadana total en la política, crear foros de debate y discusión y servir como fuente de presión ante la injusticia cotidiana derivada de nuestra situación política.


Y declaramos que:
Este foro no pertenece ni recibe nada de ningún gobierno, ayuntamiento, partido o grupo político, empresarial, sindical ni religioso. Tampoco pretende crear ninguno de los anteriores.

lunes, 6 de abril de 2009

LIBERTAD Y SEGURIDAD

Históricamente, las sociedades al organizarse han cedido bajo diversas formas, parte de sus derechos individuales a un estado. En este mecanismo de cesión intervienen principalmente dos parámetros ligados entre si y contrapuestos LA LIBERTAD Y LA SEGURIDAD.


Cuando una sociedad se siente segura de si misma genera individuos que reclaman grandes dosis de libertad. Estas sociedades generan individuos muy celosos de dejar que algún otro haga lo que ellos pueden hacer por ellos mismos. Estas personas ceden al estado solo aquello que es imprescindible y que solo puede alcanzarse desde una gran organización como la Defensa, El Orden Interior, la Justicia, la Principales Infraestructuras, las Relaciones Exteriores, la capacidad de hacer Leyes y la Ejecutiva de hacerlas cumplir. Pero además establecen rígidos sistemas de control a los administradores de estos asuntos.

Por el contrario, si una sociedad se siente insegura de si misma genera individuos que reclaman que alguien más capaz que ellos mismos administre lo que individualmente no se sienten capacitados para hacer. Estas personas ceden al estado todo aquello que no son sus acciones más simples, como donde o qué comprar, donde residir, divertirse o donde y en qué trabajar.

Pero además, su consciente falta de cualificación les convence de que no pueden controlar a aquellos que forman ese estado que les dirige, de manera que quedan obligados a aceptar sin comprobarlo, la buena preparación y los buenos sentimientos de aquellos que les gobiernan.

Aunque caricaturescos, estos dos extremos de sociedad y por tanto, de individuos, están en la base de la organización política.

Pensemos ahora porque nos acribillan con grandes desastres como El Cambio Climático, la Energía Nuclear-No gracias, el Calentamiento Global-ahora-Cambio Climático, el Agujero de la Capa de Ozono-Misteriosamente Desaparecido, el Efecto 2000-Que no tuvo Ningún Efecto y tantos otros. Pensemos porque tienen tanto interés en convencernos de que somos los responsables de las hambrunas, de las guerras del tercer mundo, de la droga, de los marginados.

Pensemos porqué, en lugar de alimentar nuestros principios y por tanto nuestra autoestima, nos hacen ver como aceptables, elementos que difícilmente encajan en nuestro orden natural como el aborto o la eutanasia y ridiculizan otros igual de fundamentales para el ser humano como la disciplina, el orden, el compromiso, el orgullo, la religiosidad, y tantos otros.

Alguien intenta hurtanos nuestra seguridad porque entonces seremos nosotros los que les pidamos a gritos que administren esa libertad que no sabemos usar.

Ese administrador, sin necesidad de ejercer ninguna violencia nos tendrá a su merced. En el caso de que sea bienintencionado, como mínimo nos pedirá seguro una gran cantidad de dinero, que gastará en gran parte en mantener ese estado de cosas. Pero si además es malintencionado, sembrará la miseria y la injusticia sobre nosotros.
Y nunca volveremos a tener control sobre él porque hemos sido desactivados.